1 oct 2026 · Blanca
¿La creatina provoca metástasis? Lo que dice (y lo que no dice) el estudio viral
Circula un mensaje alarmante sobre la creatina y la metástasis. Te explico qué hizo realmente el estudio y por qué no demuestra lo que se está contando.
Creatina · evidencia · contexto
Estas semanas circula por redes un mensaje que preocupa: «la creatina aumenta la metástasis». Si tomas creatina, o conoces a alguien que la toma, es normal que te haya inquietado.
El mensaje nace de un estudio real, publicado en una revista científica seria. Pero entre lo que dice el estudio y lo que se está contando hay bastante distancia. Vamos a leerlo con calma y desde la base.
Primero, ¿qué es la creatina?
La creatina es una sustancia que nuestro propio cuerpo fabrica, sobre todo en el hígado y los riñones. También la obtenemos de alimentos como la carne y el pescado.
Su función principal es ayudar a las células a disponer de energía rápida, especialmente en el músculo. Por eso es uno de los suplementos más usados por quienes hacen ejercicio de fuerza. Y también uno de los más estudiados.
Qué hizo realmente el estudio
El trabajo se publicó en julio de 2026 en Nature Communications. Tiene dos partes muy distintas.
En ratones. Los investigadores usaron ratones a los que ya se les había inducido un cáncer (melanoma, colon, pulmón o mama). Al darles creatina, esos ratones desarrollaron más metástasis en el pulmón. El mecanismo que proponen es este: la creatina actúa sobre los megacariocitos, las células que fabrican las plaquetas. Las plaquetas resultantes son más reactivas y podrían ayudar a que las células tumorales se diseminen.
En personas. Participaron 11 voluntarios sanos, de 20 a 25 años. Tomaron 20 gramos de creatina al día durante 14 días. Después se midió la actividad de sus plaquetas, que aumentó. Y aquí está el paso clave: esas plaquetas humanas se inyectaron en ratones inmunodeficientes, junto con células tumorales. Fueron esos ratones los que desarrollaron más lesiones en el pulmón. Ninguno de los 11 voluntarios desarrolló cáncer ni metástasis, y tampoco era eso lo que se estudiaba.
Por qué no demuestra lo que se está diciendo
La metástasis se observó en ratones. El estudio no mide cáncer ni metástasis en ninguna persona. Pasar de «plaquetas humanas en un ratón con células tumorales» a «la creatina provoca metástasis en humanos» es un salto que el propio estudio no da.
La dosis no es la habitual. La dosis de mantenimiento más común es de 3 a 5 gramos al día, más o menos una cucharadita. En el estudio se usaron 20 gramos al día: entre 4 y 7 veces más. Es la llamada dosis de «carga», que algunas personas usan unos 5 a 7 días; aquí se mantuvo el doble de tiempo.
Hay mucha evidencia acumulada en personas. Una revisión de 2025 reunió 685 ensayos clínicos en humanos. En ellos, 12.839 personas tomaron creatina y 13.452 tomaron placebo, con estudios de hasta 14 años. La creatina no aumentó los efectos secundarios frente al placebo. Esos ensayos no se diseñaron para medir metástasis, pero dan un contexto de seguridad muy amplio. Kreider y cols., 2025.
Lo que sí conviene saber
Que el titular sea exagerado no significa que el estudio no valga nada. El hallazgo sobre las plaquetas es interesante y merece seguir investigándose.
Por eso, si tienes un cáncer activo o estás en tratamiento oncológico, lo prudente es que hables con tu oncólogo antes de tomar creatina. Es una decisión que corresponde a tu equipo médico, que conoce tu caso.
En resumen
En personas sanas, hoy no hay evidencia de que la creatina cause cáncer ni metástasis. Un estudio en ratones es un punto de partida para investigar, no una conclusión para humanos.
En 10Salud creemos que la salud se entiende mejor con contexto: leer los datos desde la base, sin alarmas y sin promesas. Y siempre en colaboración con tu equipo médico, no en su lugar.
Fuentes
- Estudio original: “Exogenous creatine supplementation promotes tumor metastasis via megakaryocyte creatine kinase B–STAT5B signaling”, Nature Communications, julio de 2026.
- Kreider RB y cols. Safety of creatine supplementation: analysis of the prevalence of reported side effects in clinical trials and adverse event reports. JISSN, 2025.